
No fueron pocas las personas que miraron con escepticismo la llegada del Hyundai i30 N. Simplemente no concebían que la marca coreana pudiese crear un compacto deportivo de la talla de coches como el Golf GTI. Sin embargo, solo hay que echar mano de la hemeroteca para comprobar si es posible. ¡Y vaya si es posible!
El primer movimiento que hizo Hyundai en esa dirección llegó cuando contrataron como jefe de diseño a Peter Schreyer, conocido por la creación de coches como el Audi TT Un fichaje que buscaba más bien un cambio de rumbo en el aspecto de todos sus modelos, pero que hay que reconocer que también le ha sentado muy bien al i30 N. Desde luego, si quieres competir en la categoría de los compactos deportivos, más vale que tenga cierto empaque, ¿no?
Poco después, llegó el contrato clave que dejaría claras las intenciones de la marca de fabricar coches realmente deportivos. Albert Biermann, el que fue el ingeniero jefe de BMW M, entró a formar parte de las filas de Hyundai, con una de esas nóminas que solo manejan los grandes del motor, aunque suelan estar detrás del telón.
Vale, hasta ahí todo bien. Tenían el dinero, la gente adecuada y la determinación de hacerlo, pero, ¿lo han conseguido? Para poder comprobarlo, no se puede hacer nada mejor que ponerse al volante del producto final y experimentar todo lo que es capaz de hacer el Hyundai i30 N.
Si uno dedica un rato a buscar compactos de altas prestaciones, se encontrará con que hay diseños para todos los gustos. Desde los más moderados como el León Cupra, que apenas se diferencia de una versión normal, hasta los especialmente llamativos como el Civic Type R. Si hubiese que situar el Hyundai i30 N dentro de ese espectro, no dudaríamos en acercarlo al lado de los más discretos. Aun así, hay algunos detalles que le dan más personalidad de lo que puede parecer de un primer vistazo.
Más allá de las líneas rojas de acentuación ubicadas en los parachoques delantero y trasero, el Hyundai i30 N tiene un detalle que también lo diferencia de un i30 convencional. Se trata de la luz de freno triangular colocada bajo el alerón, que parte en dos el flujo de aire que pasa por debajo de él, y que debido a un recubrimiento algo más oscuro que el resto de luces, solo llama la atención de verdad cuando se pisa el pedal de freno.
Otro detalle a tener en cuenta es el color azul celeste de la unidad que hemos probado, o como lo llaman en Hyundai “Performance Blue”. No es que sea el primer modelo que puede elegirse con un color similar, pero desde luego no encontrarás muchos circulando por la calle. Si buscas diferenciar tu coche sin llamar la atención en exceso ésta es una buena forma.

